En el municipio de Querétaro personas lograron reintegrarse a la sociedad.


Tras recibir apoyo físico y psicológico dos habitantes de la casa de transición del municipio de Querétaro.

El vivir en las calles es para algunas personas una combinación de malas decisiones, para algunos el poder tener una segunda oportunidad para reintegrarse a la sociedad, es algo que nadie les había otorgado con anterioridad, algunas de estas personas llegaron primero al campamento que se instaló en el parque Alcanfores durante la fase de confinamiento de Covid-19 en el mes de mayo del año pasado, ahora, a poco más de un año, algunos de estas personas ya lograron conseguir un trabajo digno y mudarse a vivir por su propia cuenta.

Emanuel es uno de los hombres que llegó al campamento buscando refugio, un lugar para dormir y algo para comer, después de vivir por varios años en las calles cargando en dos mochilas todas sus posesiones materiales y sin tener una forma de ganarse el sustento diario.

“Estuve viviendo en la calle algún tiempo, por algunos años, iba de una ciudad a otra buscando, pues ya cuando llevas tanto tiempo dando vueltas se te olvidas que es lo que estás buscando, buscas una oportunidad, buscas volver a salir adelante, una vez que perdiste todo, que tomaste malas decisiones pierdes todo y tanto yo como muchas de las personas que se encuentran en calle somos personas que tomamos malas decisiones y terminamos en la calle”.

Emanuel se integró al programa de apoyo para personas en condición de calle por parte del municipio de Querétaro, ingresó en mayo a la casa de transición, y en este lugar comenzó a prestar servicio voluntario como cocinero.

“No es fácil, desde el momento que estas en calle es complicado, el ser señalado, el que a veces pidas una oportunidad y no se te da, yo no quiero despegarme de aquí porque este lugar es mi casa, es lo más parecido que tengo a una casa, y por lo tanto al momento que salgo de aquí yo no quiero despegarme tanto porque no sé porque estoy muy agradecido con este lugar, gracias a las personas que dirigen este lugar logré nuevamente reinsertarme en la sociedad, ahora soy una persona que camina por cualquier calle, que entra en cualquier tienda y ya no me ven como antes lo hacían, te ven con un cierto desagrado, es como si fueras una peste, como si fueras algo que no debería de estar ahí y gracias a ellos, este programa es algo que, que realmente no sé cómo nombrarlo, la única palabra que me viene a la cabeza es Hogar”.

Gracias a la asesoría que obtuvo, y por su propio esfuerzo, Emanuel ahora trabaja en una panadería en el área de horneado y ya dejó de vivir en las instalaciones de la casa de transición, pero regresa todos los días para agradecer las bondades que recibió en este sitio que, a su decir, LE CAMBIÓ LA VIDA.

Con información de Oscar Aguilar.

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